martes, 24 de julio de 2012

Batman: misión cumplida

Por fin, después de años de espera, Christopher Nolan ha dado por concluida su personal y magnifica visión del superhéroe murciélago. Y como no podía ser de otra forma, no me lo he perdido.



La primera impresión al salir del cine fue una mezcla de ilusión y fascinación, aunque se me quedaba algo en el tintero que no sabía muy bien que era. La película mantiene al espectador pendiente de qué será lo próximo y atento a cualquier paso en falso. Desde la parte más baja, honda y deprimente del propio Batman, enfrentado a sus peores pesadillas y cuestionándose su propio renacer, nos cuentan una historia emotiva a la par que llena de acción, de bombas y de nuevas historias. Quizás es esto último lo que añade más color a la película: el (¿excesivo?) número de nuevas intervenciones, de nuevos amigos y creyentes de la leyenda. Porque si algo tienen los cercanos al multimillonario Bruce Wayne es que han desarrollado una fe incondicional hacia el enmascarado. Pero esto que en principio puede enriquecer un film y darle variedad, también puede perjudicarlo, y en este caso quizás puede dar la impresión de que el que da nombre a la peli aparece más bien poco. Echando la vista hacia atrás creo recordar que esa "ausencia consentida" se ve también en las anteriores entregas, pero en esta es en la que más lo he notado. La mujer gato cumple y se lleva más escenas que el propio Bruce. Blake (el policía novato que es devoto del alado, o lo que es lo mismo Joseph Gordon-Levitt) supera las primeras impresiones y nos hace mantener la fe incluso en los momentos difíciles. Fox (el encargado de los juguetitos) cede escenas a los jóvenes y se mantiene en un importante segundo plano. Gordon (el inspector best friends de Batman) empieza flojo y se va cargando las pilas.

Punto y aparte tienen los enemigos que se está ganando nuestro amigo de la voz ronca, y he aquí la prueba de fuego que tenía que pasar: si en la anterior entrega contábamos con un Joker amante del caos y de un carácter (sin dudar) que lo ha metido de lleno en la lista de los mejores malos de películas, ahora para el final de la trilogía tenían que superar eso. ¿Lo han logrado? Esa es la pregunta que ronda por todas las cabezas que aun no han ido al cine, y aunque para opiniones los colores, yo creo que aunque no lo ha superado, ha estado a la altura. Nos encontramos con un Bane carismático, algo poeta y una bestia de matar. Con su arma más mortífera (unas ideas apocalípticas, radicales y más propias de Robin Hood) es capaz de sembrar el caos plantando una semilla de libertad en la cabeza de los habitantes de Gotham: la ciudad es del pueblo y no hay gobierno ni leyes que puedan decidir sobre ellos.

Otro punto positivo que me permito añadirle a la película es el toque de tener muy presente todo lo que nos han contado en las dos entregas anteriores. A saber los personajes: podremos ver de nuevo (a veces por medio de flasback y a veces in situ) a algunas personas que le darán al film un aire de continuidad y de bloque de historia en vez de trilogía de películas (lo cual se agradece para los seguidores incondicionales, entre los que por supuesto me incluyo, del Batman de Nolan).

Aunque con la trama tiene intriga y nos mantiene en vilo; aunque las historias que nos cuentan son muy buenas y camelan al espectador; y aunque las escenas de acción (como siempre) son insuperables; no todo es de rosa en la ciudad del negro. Un comienzo algo lento (que se podría haber mejorado con recortar metraje) puede que nos disuelva las ilusiones. La trama, aunque cuesta pillar por dónde van los tiros, justo en el giro final puede resultar algo previsible (de 6 que íbamos, dos y casi tres lo vimos venir). También resulta un poco confuso que cambien, modifiquen o incluso fusionen algunas historias del cómic original, que aunque muy bien hiladas en la película y con su justificación apropiada, canta un poco si eres de esos que has leído algo sobre el hombre murciélago.

Para ir terminando, y como viene siendo tradición en las películas de Batman, procedo a ponerle la nota correspondiente. Hay que tener en cuenta que las expectativas con las que nos sentamos en las butacas son muy altas, y que (muy a mi pesar) hablamos de la conclusión final de una trilogía, que si por casualidades de la vida algún día vuelve abrirse no será a las ordenes de Nolan, y por lo tanto no será lo mismo. Por eso, por infinidad de detalles que me han gustado y que debo callarme por no destripar nada, la NOTA es un 7'5/8.

Me quedo con las ganas de que Nolan se lo piense mejor y, en un futuro pongamos de 5 años, decida reabrir esta magnifica saga y nos deje deleitarnos con su particular y excepcional visión de Batman (no sera por malos pues la cifra ronda el centenar, ni por situaciones que han llevado a Gotham al desastre). Desde aquí mi más sentido adiós, que en realidad quiere decir un "hasta luego".

No olvidaremos mirar al cielo.

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