lunes, 21 de enero de 2013

El Lado Bueno de las Cosas, extraña y divertida

Estamos ya un poco cansados de las comedias románticas. Esas películas previsibles, facilonas, cargadas de tópicos y con dosis extra de algodón de azucar. Pero en El Lado Bueno de las Cosas (Silver Linings Playbook) no encontrarás eso. No es una comedia de amor, sino una historia sobre cómo lo necesitamos y nos aferramos a él.




La adaptación de novela de Matthew Quick llevaba a cabo por David O.Russell nos presentará a Pat Solatano, un hombre que acaba de volver a su casa tras estar encerrado 8 meses en un centro psiquiátrico por ataques de agresividad. Su objetivo es controlar su enfermedad, y para ello tiene un plan: ponerse en forma y demostrar a todos que es capaz de ser una persona normal para reconquistar a su mujer. Bradley Cooper nos enseñará la desperación, la confusión y la lucha constante por el ver lado bueno de todo lo que te ocurre bajo la filosofía del optimismo.

En la búsqueda de su segunda oportunidad Par se encontrará con Tiffany, una mujer desconcertante que pondrá su mundo patas arriba. De conducta errante y radical, sorprenderá y llamará su atención. Partiendo de la desconfianza y los prejuicios iniciales, pronto se darán cuenta de que dos mentes rotas no significan dos malas personas. Entre ellos hay una sinceridad brutal que les unirá para conseguir sus propias metas. En el camino descubrirán el respeto y la superación personal.

Las dosis de relaciones sociales vendrán de la mano de los padres de Pat (destacará un Robert De Niro con muchas manias), y sus amigos, un expero en fugas con desequilibrios mentales (pero mucho más serenos que algunas personas) y un extresado padre reciente. En una história de problemas, luchas y superacion, los protagonistas principales no serán los únicos que se enfrenten a sus miedos y obsesiones.


Con dos personajes complejos y ánomalos, los actores nos mostrarán cómo es el día a día de una persona con desequilibrios mentales y cómo esto puede afectar a sus relaciones sociales. Con momentos drámaticos y situaciones extravagantes, el resultado será una mezcla exquisita de genialidad con dramatismo y humor. Se agradecen también unas actuaciones sinceras y ligeras que le dan el toque realista que la historia necesita. Hay que destacar el papel de Cooper que tiene momentos en los que se me ha hecho irreconocible el actor y he visto por completo al personaje (lo que no siempre se consigue en una película).

Sin embargo, aunque a veces necesitamos que nos recuerden de forma contundente la importancia detener una estrategia en la vida y ser optimistas, no veo yo que este sea el lema de los Oscars de este año. La película explota muy bien sus cualidades: aunque tiene un metraje largo para una "comedia de amor" (aunque no sea de las clásicas) se hace amena y engancha. Las actuaciones y el tema sobresalen por encima del resto de factores. Pero al añadir dos elementos tan explotados como una competición de baile y un partido de fútbol americano (aunque bien justificados en la historia) pierde originalidad.


Una comedia tan extraña como divertida, y tan romántica como desordenada de la que podemos extraer su reflexión de las relaciones humanas, su afán por la superación personal y la lucha continua por hacerlo mejor. 

La impresión buena disminuye con los elementos clásicos y convencionales que transforman una idea única y original (que de esto últimamente no abunda por hollywood) en algo cotidiano.

Como película la recomiendo efusivamente, pero no la veremos junto al titular Mejor Película del 2013.

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