jueves, 26 de diciembre de 2013

The Sandman: Preludios & Nocturnos I

Bienvenidos al reino de los sueños. Gracias a las amistades de gustos selectos ha caído en mi poder el primer tomo de la serie The Sandman: Preludios y Nocturnos, y antes de sumergirme en los inciertos designios de Morpheo, totalmente cautivada por su dibujo esperpéntico y su prosa ecléptica, os traigo mi impresión de los inicios de esta gran historia.



El primer volumen recopila los números del 1 al 7 de la serie común, recogiendo los inicios de un camino de venganza y ensoñación. Como toda buena historia, comienza por la avaricia y la sed de poder del ser humano. En un intento de capturar a la mismísima muerte, Sueño cae en manos de unos ocultistas, quienes le privan de todo lo que lleva encima y lo encierran durante 7 décadas.
 

Mientras espera el momento adecuado, la enfermedad del sueño empieza a extenderse con rapidez. Roto el equilibrio en el mundo onírico, las personas caen presa del hechizo de sus ilusiones nocturnas para sucumbir a ellas. 
 
Cuando llega el momento de la liberación comienza una hazaña aún mayor: recuperar su reino. Con las fuerzas mermadas, Sueño emprende el camino hacia sus dominios para descubrir horrorizado que la fuente de su poder ha sido destruida y dispersada. 



Entre encuentros legendarios y rodeados de mitología, el Rey del sueño consultará sus próximos pasos, trazando un plan para restaurarse a sí mismo y clamar venganza. Debe recuperar sus tres amuletos básicos de poder: una bolsa de arena, un yelmo y un rubí. Alguno en manos de mortales, otros de seres del submundo y finalmente de mano en mano entre superhéroes y dementes.

Con total naturalidad, en un aura de irrealismo mágico y poder sobrenatural, la historia se mueve entre mundos. Duelos en el infierno, viajar acompañado de John Constantine o ser testigo de una obra cruel y macabra de un preso fugado del Arkham Asylum. Un argumento cambiante que persigue sus objetivos, intercalando historias y ambientes distintos, pero con el mismo toque final sublime y fantasioso de Morpheo.

Mi veredicto para los primeros pasos de una aventura de sueños es perfecto. Un coctel de colores oscuros que baña la estela siniestra que persigue un dibujo caricatulizado, todo ello a merced de una historia rica en referencias culturales y con un magnetismo adictivo palpable para cualquier amante del arte. 

Sin el conformismo de lo convencional, su puesta en escena con viñetas cambiantes y superpuestas induce aún más a la sensación vertiginosa de estar subido en una nube de sueños e ilusiones, crueles y demenciales, pero abstractos y poéticos igualmente. Cargados de simbolismo, te consumen y enganchan si te dejas sumergir en su historia.

El autor de esta epopeya de sueños es Neil Gaiman, conocido entre sus muchas obras por las novelas de Stardust (1999), que tendría adaptación a la gran pantalla en 2007, y Coraline, (2002) que dio el salto al cine en 2009 cautivando a la crítica.

Sentado muy cerquita del trono está Sam Kieth, encargado de las viñetas y que ha realizado entre otros la miniserie de Alien para Dark House Comic, y el número único de El increíble Hulk (#368), que le vínculo con Marvel para dibujar numerosas portadas.


 Se ha abierto la primera puerta del mundo de los sueños, y pienso cruzarlas todas.

“Y aquí estoy, solo y asustado, en el espacio desnudo”

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