sábado, 11 de diciembre de 2010

Con Franklyn nada queda claro del todo

 La cinta, que se estrenó el viernes 10 de diciembre en españa, es un thriller futurista, y a la vez actual de 97 minutos, que tiene lugar en dos mundos paralelos, uno es el Londres actual y el otro una sociedad futura llamada Meanwhile, dominada por un profundo fervor religioso. Entre ambos mundos; Esser  (Bernard Hill) es un hombre que busca a su rebelde hijo entre los vagabundos de Londres. Milo (Sam Riley), es un treintañero que busca desesperadamente la pureza del primer amor. Emilia (Eva Green) es una bella estudiante de arte con unos extraños proyectos suicidas. Preest (Ryan Phillippe) es un detective que busca a su némesis. Personajes que en principio no tienen nada en común hasta que se unen sus destinos.

El vigilante fantasma a pesar de tener delineada una historia, puede plantearse la posibilidad de la propia interpretación del espectador; y aquí, esto puede agradecerse, pues aunque todo seguramente en el guión de Gerald McMorrow tiene explicación, lo cierto es que a poco se le puede encontrar sentido si no se está atento.

Dirigida también por el mismo McMorrow –ópera prima-, creo firmemente que El vigilante fantasma es una buena cinta que no acaba de cuajar por la pretensión de formular una historia tan confusa que no da pistas acerca de la historia hasta que se es demasiado tarde. Mientras se mueve en el mundo del Londres actual y se nos muestra un thriller psicológico muy bien formulado aunque parco y lento, de repente se trastoca en el Meanwhile Mientras Tanto- donde los conceptos nebulosos de la anarquía –en mucho similares a V de venganza- quedan muy bien con el look artístico –ojo a los decorados- planteado por la particularidad del tema: la falta de fe.

Si uno se dispone a ver esta cinta, este es el elemento que no hay que dejar de lado para comprender las historias de los personajes, pero no con ello se augura el buen entendimiento del confuso desarrollo y una fragmentada narrativa que va a poner a prueba hasta al más paciente. La cinta no se limita a mezclar la realidad con la ciencia ficción, sino que separa ambos universos para mostrarnos desde personajes delineados y a veces subjetivos, su propio universo donde converge la falta de fe en ellos mismos; y esa línea de entendimiento es sólo un análisis.

El vigilante fantasma es una historia harto compleja que no se puede desmenuzar de primera oportunidad, sino que hay que dejar pasar algunas decenas de minutos –por ser optimista- para encontrar puntos en común en ambos universos -que ni siquiera son obvios-, y llegando a ello todo será más comprensible. Aunado a lo anterior, se puede decir que uno encontrará en el filme complejidad y totalidad al mismo tiempo; lástima que sea en ese orden, pues toda la fe puesta en la gloriosa segunda mitad de la cinta, queda opacada por lo confuso y apresurado de la primera parte. Sin duda, una pena que lo fantasmal de la trama haya derivado en sumisión del resultado; y es que al final, todo tenía sentido.

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